Una afinación con temperamento igual y referencia «La central: a 442Hz» resulta la opción más versátil. Pero las preferencias del músico podrían variar tanto el temperamento como la frecuencia, según el color musical que desee, el tipo de instrumentos con los que vaya a formar conjunto o el género musical que se interprete.

La limpieza de los peines y voces es esencial para mantener el buen funcionamiento del instrumento. Consiste en retirar el óxido, restos de pegamento y otras impurezas, asegurando que las voces puedan vibrar libremente. Esto mejora la resonancia y permite que las lengüetas tengan un ajuste adecuado, optimizando la afinación y la respuesta del instrumento.
Los nuevos cueritos, perfectamente ajustados, están listos para ofrecer una mayor flexibilidad y mejor respuesta al aire. La limpieza previa de los peines ha eliminado impurezas y restos de óxido, lo que permite que los cueritos se asienten de manera óptima, asegurando un sonido más claro y preciso. La mejora en la apariencia y funcionalidad es evidente, destacando el cuidado y mantenimiento del instrumento.


En ocasiones, es necesario sustituir juntas de las secretas en las torres para garantizar una buena estanqueidad. Esto es crucial, ya que unas juntas desgastadas pueden permitir que el aire se filtre a través de otros canales, afectando la eficiencia del instrumento. Al reemplazar estas juntas, se asegura que el aire se dirija únicamente a la voz pulsada, mejorando así la precisión y el control del sonido, evitando fugas y optimizando el rendimiento general del instrumento.
La afinación resuelve no sólo que suene el tono correspondiente a cada nota, haciendo que los acordes suenen redondos y las octavas en armónicos naturales, sino que también resuelve problemas tales como voces que no suenan, que hacen ruido, que activan otras notas, que tardan en sonar, que suenan opacas o chillonas, con tono oscilante o que soplan.
Durante el proceso de afinación, es común que surja la necesidad de realizar ajustes adicionales para garantizar un buen rendimiento del instrumento, como la reposición de voces en mal estado, la sustitución de escarpias.

Al examinar el instrumento, se encuentran voces partidas, quebradas, oxidadas, deformadas, acortadas, sin material, cueritos que han perdido su flexibilidad, remaches flojos, juntas que faltan, peines deformados, escarpias que no ajustan, y otros signos del impacto del uso, condiciones ambientales y del paso del tiempo.

Unos cueritos resecos y combados son una clara señal de deterioro, lo que indica que han perdido la flexibilidad necesaria para adaptarse correctamente a su función. Esta rigidez impide que puedan ocluir y liberar el paso del aire con la fluidez adecuada, lo que no solo genera un consumo innecesario de aire, sino que también dificulta el inicio y la estabilidad del sonido. .

La presencia de óxido en las voces, causada por un prolongado almacenamiento en ambiente húmedo, afecta directamente el tono del instrumento. El óxido altera la superficie de las voces, produciendo distorsión en la resonancia y pérdida de claridad en el sonido. A medida que avanza, también puede dificultar la vibración adecuada del metal, lo que impacta en la calidad y precisión del tono.

Un exceso de afinaciones o malas prácticas provoca un desgaste excesivo de las lenguetas, especialmente en la punta, lo que afecta su rendimiento. Este desgaste puede llevar a la necesidad de sustituir la voz o realizar rectificaciones en el peine para recuperar la funcionalidad y precisión del sonido.

También pueden detectarse remaches flojos, juntas ausentes, peines deformados y escarpias que no ajustan correctamente, todos ellos contribuyendo a una pérdida de eficiencia y calidad sonora. Estos daños son el resultado del uso continuo, las condiciones ambientales y el inevitable paso del tiempo, lo que resalta la importancia de un mantenimiento adecuado para preservar el instrumento en óptimas condiciones.


