Reposición de ornamentos de nácar


Algunos bandoneones han sido decorados con ornamentos de nácar con motivos florales o geométricos. es habitual encontrar instrumentos que hayan perdido alguno de estos adornos, habitualmente cuando también han sufrido desgastes en el barnizado que los cubría o cuando han acusado cambios ambientales.

Con el paso del tiempo, los bandoneones pueden perder parte de sus incrustaciones de nácar, dejando espacios vacíos en su ornamentación. Este desgaste afecta notablemente a la estética del instrumento, y es fácil que la madera en estas zonas continúe su deterioro si no se consolida el material.

El nácar se obtiene en placas rectangulares, que deben recortarse con precisión para adaptarse a la forma exacta de las piezas originales. Como cada bandoneón es único, cada reemplazo debe hacerse a medida, respetando la curvatura y dimensiones de la decoración original.

Antes de instalar el nuevo nácar, es fundamental preparar la superficie donde irá incrustado. Se retiran residuos y se acondiciona la zona para asegurar una correcta adhesión, logrando un acabado uniforme y resistente.

Aquí se pueden ver las placas de nácar antes de ser cortadas en su forma definitiva. Su textura y reflejos característicos aportan un acabado único a cada bandoneón, manteniendo la tradición artesanal del instrumento.

Las piezas recortadas a medida se fijan en su lugar, asegurando que encajen perfectamente con la ornamentación existente. Este proceso requiere precisión y paciencia para lograr una integración armoniosa con la estructura original del bandoneón.

Una vez colocados los nuevos nácares, se aplica un acabado de goma laca. Este tratamiento no solo protege la superficie, sino que también realza el brillo y los detalles decorativos del bandoneón, devolviéndole su esplendor original.

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