En la tapa derecha, el bandoneón suele tener un diseño calado que facilita el flujo de aire. Este adorno debilita la estructura de la tapa y, al estar ubicado bajo la mano derecha, es susceptible a tensiones. En bandoneones antiguos, es común encontrar calados con roturas o incluso pérdida de material.

Aunque sería posible sustituir la tapa completa, para preservar la originalidad del instrumento, resulta más recomendable reparar la rotura. Este proceso consiste en consolidar el material dañado, restaurando su integridad, y añadir el material que se haya perdido, asegurando que la apariencia del instrumento se mantenga lo más fiel posible a su estado original.

Se conserva la estructura original compuesta por tres capas de madera, utilizando haya en las capas exteriores y pino en la capa central. Esta combinación garantiza una gran estabilidad y durabilidad. Adicionalmente, en la parte interior se incorpora una chapa de ébano, que también incrementa la resistencia del conjunto frente a posibles deformaciones .

Una vez cortadas las chapas y realizado el calado idéntico al original, se procede a recortar con precisión la sección faltante sobre la tapa original. Este proceso permite una integración exacta de la nueva pieza, asegurando que solo se reponga la parte perdida sin afectar innecesariamente el material original. Así, se mantiene la estética y funcionalidad del diseño, respetando la estructura del instrumento.

Para garantizar la resistencia del bandoneón ante futuros impactos, es fundamental utilizar varillas de cuarto caña con un núcleo de madera. Además, es necesario preparar correctamente las superficies de contacto y emplear un pegamento adecuado, asegurando así una fijación firme y duradera que proteja la estructura del instrumento.

El tono oscuro de la parte interior es consecuencia de la utilización de ébano, una madera de alta densidad y resistencia que contribuye a la durabilidad de la restauración.

Después del encolado, se igualan los bordes para eliminar diferencias de altura y contrastes, dejándolos listos para el acabado. A continuación, se aplica un tintado en el color original y, finalmente, un lustre francés para darle un brillo suave y proteger el instrumento.


En este caso, la reparación proporciona una gran resistencia estructural, asegurando la estabilidad y funcionalidad del instrumento. Sin embargo, se pierde algo de estética, ya que el proceso cubre el dibujo en la parte delantera, alterando su diseño original.
Después de realizar una mejora en la reparación, el instrumento presenta un aspecto más atractivo sin comprometer significativamente su resistencia a las deformaciones. El trabajo realizado optimiza tanto la estética como la funcionalidad, garantizando un equilibrio entre ambos aspectos. La intervención se enfoca en preservar la durabilidad del material mientras mejora la apariencia visual.

